Tras cinco años de dura recesión económica casi no recordamos cuando y cómo comenzó esta crisis que, ahora, por fin, parece está tocando fondo. La Unión Europea y el Banco Central Europeo están interviniendo desde que, en 2007, apareció en USA y se extendió por Europa, la burbuja de “exceso de crédito” que motivó gran desconfianza sobre la solvencia de algunas entidades financieras; ello acabó en la desaparición, en 2008, de importantes bancos americanos de inversiones, como Bear Stearns, Merry Lynch, de otros europeos, así como a la quiebra de Lehman Brothers.
El 22 de octubre de 2013 han organizado la Fundación Wellington y el Club Liberal Español un debate denominado “Crisis financiera y unión bancaria” en el que han intervenido D. Miguel Martín, Presidente de la AEB, y los catedráticos de economía D. Juan Iranzo y D. Fernando Fernández. Los tres son conocidos economistas, de gran prestigio y experiencia y expusieron sus ideas ante una audiencia que llenaba el salón de columnas del Hotel Wellington. Comentaron aspectos del origen y los efectos de la crisis financiera; los defectos de estructura de la Unión Monetaria Europea y las medidas que se están tomando para reforzarla, garantizar la solvencia de los bancos y conseguir una saludable unión bancaria.
Del conjunto de las intervenciones quiero resaltar cuatro aspectos:
Primero.- La causa inmediata de la gran primera crisis económica del siglo XXI, está en las hipotecas subprime. La crisis de 2007 surgió en USA al conocerse que había grandes paquetes de créditos hipotecarios que merecían ser calificados como “subprime”, por ser los clientes deudores insolventes. Estos activos tóxicos, empaquetados y estructurados en operaciones de derivados, estaban circulando en los mercados y se encontraban en los activos de los balances de algunos grandes bancos de los que empezó a dudar el resto del sistema financiero.
La desconfianza “entre” bancos causó la inmediata parálisis de las operaciones de préstamo entre ellos y generó pánico en el sistema, verdadera crisis sistémica, que obligó a dar liquidez, para evitar daños mayores, a los grandes bancos centrales.
Segundo.- En puridad la causa de la crisis tiene una raíz más antigua, como es el exceso de liquidez y de facilidades de endeudamiento en la economía americana y europea. Hubo gran expansión monetaria y tipos competitivos. ¿Por qué había en la primera década del siglo tanta liquidez en el sistema financiero americano y europeo?. Recordemos que los bancos centrales dieron inyecciones masivas de liquidez al sistema financiero para paliar el miedo resultante del ataque terrorista de Al Queda a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. Aquella “inundación” de liquidez de los bancos centrales no se cortó a tiempo y se mantuvo, indebidamente, a lo largo de los años sucesivos, lo que propició que los bancos de inversión hicieran operaciones arriesgadas; además, dieron excesivo crédito hipotecario barato, que acabó siendo activo en sus balances bancarios. Evidentemente, no todas las entidades actuaron de esa forma.
Tercero.- En Europa la situación fue parecida: excesivo endeudamiento privado hasta 2008 y restricción súbita del crédito. Los nuevos problemas de liquidez desde 2008 alcanzaron a estados y a bancos; la Unión Europea ha tenido que rescatar (prestar dinero y/o condonar deuda) a Irlanda, Portugal y Grecia, porque nadie les prestaba dinero ni compraba la deuda soberana que emitían. Simultáneamente, algunos bancos europeos tuvieron la misma escasez de recursos y fueron urgentemente recapitalizados por los respectivos Estados para que pudieran operar y cumplir sus obligaciones de pago (a depositantes, bonistas y acreedores). El Banco Central Europeo abrió el grifo de la financiación, dio barra libre para bancos, que se han ido financiando a bajo interés, comprando deuda pública de sus estados que les ha dado buenos beneficios. Sin embargo, falta que llegue el crédito a las empresas.
Cuarto.- La recuperación de la actividad económica exige restaurar la confianza del sistema bancario; para ello la UE y el Banco Central Europeo han elaborado un plan de acción dirigido a los bancos europeos para que tengan un adecuado nivel de transparencia en los balances, las valoraciones de activos estén contrastadas y la supervisión bancaria se realice según criterios del Banco Central Europeo. El Banco Central Europeo lo ha dicho claro: recibirá la competencia de supervisión cuando esté tranquilo respecto al saneamiento de los balances de los bancos europeos. Las áreas de acción bancaria serán: el supervisor común, el mecanismo de resolución bancaria y el fondo europeo de garantía de depósitos.
Se debatió si la estructura de la Unión Monetaria ha sido la culpable de los desequilibrios, vía expansión del crédito y libertad de movimientos de depósitos, de la economía financiera de algunos países de la Unión, ya que si el diseño fue malo, la responsabilidad de la crisis correspondería al conjunto de la Unión Europea. Los ponentes fueron desgranando sus opiniones y hubo consenso en la idea de que para recomponer la Unión Monetaria no bastaría con los esfuerzos de la unión bancaria, que habría de completarse con la unión fiscal y política. Esa amalgama generará los cimientos sólidos para la Unión Bancaria y para las instituciones europeas.
Fernando Fernández recordó que Romano Prodi, en el año 2000, con motivo del nacimiento del Euro había dicho que la Unión Europea había podido llegar, en ese momento, hasta “ahí”; pero que, algún día, si había una crisis, se deberían buscar mecanismos complementarios para el correcto funcionamiento del euro y de la unión monetaria. También se comentó el cambio de actitud de Alemania respecto a la Unión Bancaria, de modo que va quedando claro, día a día, su aceptación.
CONCLUSIÓN
Es necesaria la unión bancaria europea, con una autoridad bancaria de supervisión, que de estabilidad financiera y facilite la ansiada circulación de crédito hacia las empresas. Para que la unión bancaria sea una realidad la Unión Europea requiere adoptar medidas complementarias en materia fiscal y política.