Un artículo de Isabel Benjumea (ABC, 28/9/2016)

Ahora, más que nunca, las ideas

Extracto de un artículo de Isabel Benjumea, directora de Floridablanca, publicado en ABC el 28 de septiembre de 2016.

«La dejadez intelectual en la que ha caído el centro-derecha no es un problema menor. El terreno perdido es evidente si se contempla el dominio de la izquierda»

EN junio de 1950, con motivo de la inauguración del Congreso por la Libertad de la Cultura, se reunieron en la ciudad de Berlín más de un centenar de pensadores e intelectuales. Estaban, entre otros, Karl Jaspers, John Dewey, Benedetto Croce, Raymond Aron, Jacques Maritain, Arthur Koestler y Isaiah Berlin, todos ellos comprometidos firmemente con la libertad. El Congreso tenía como objetivo contrarrestar el atractivo y la buena prensa de los que gozaban las ideas comunistas entre algunos vectores de las sociedades occidentales.

El comunismo estaba ganando la batalla de las ideas, capitaneado por la activa intelligentsia soviética y gracias también a la complicidad de algunos intelectuales occidentales seducidos, por conveniencia o convicción, por la tentación totalitaria. La realidad comunista se ocultaba bajo el velo de los discursos y artículos que alababan las bondades del sistema totalitario. Eran los tiempos en que Jean-Paul Sartre afirmaba que «todo anticomunista es un perro rabioso», mientras que su antiguo compañero en la École Normale, Raymond Aron, se preguntaba cómo el marxismo estaba «de moda en Francia cuando la evolución económica ha desmentido sus previsiones».

En este contexto se organizó el citado Congreso por la Libertad de la Cultura, que suponía a fin de cuentas una toma de conciencia sobre las posibilidades del poder cultural y la influencia de las ideas. Era, en palabras de Aron, «una resistencia intelectual» contra la Unión Soviética. Una defensa de la libertad, tal y como queda recogido en el Manifiesto a los Hombres Libres del Congreso, en el punto 13: «La defensa de la libertad, la defensa de espíritu, exigen de nosotros soluciones nuevas y constructivas a los problemas de nuestro tiempo».

Hoy, más de sesenta años después del Congreso, las amenazas y los retos distan mucho de ser los de aquel entonces, pero la batalla cultural y de las ideas está tan presente como antes. El principio del punto 13 sigue siendo plenamente válido: la realidad política occidental –la europea y la española en particular– exige un nuevo compromiso constructivo por la libertad. En nuestro país, sin ir más lejos, tenemos en el arco parlamentario a Podemos, una fuerza política que reivindica las peores ideas bajo el barniz de lo novedoso. Más preocupados por el pasado que por el futuro –una tendencia cada vez más asentada en la izquierda–, estos avezados lectores de Gramsci tienen claro que las ideas importan y que las batallas democráticas se juegan en los estados de opinión de los ciudadanos.

¿Tiene claro esto el centro-derecha? Las políticas públicas desarrolladas en los últimos años… […]

[Leer completo en Fundación para la Libertad]

Un artículo de Isabel Benjumea, publicado en ABC el 28 de septiembre de 2016.

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