Ramón Llull (1232 - 1315)

Impulsos del beato Ramón Llull y del olímpico Llull

En este mes de Agosto de 2012 hemos visitado unos amigos las fincas que fueron viviendas del Archiduque Luis Salvador de Austria (1847-1915), en la Costa Norte de la isla de Mallorca, las fincas Miramar y Son Marroig, situadas entre Valldemossa y Deiá, colindantes a la finca S´Estaca que ahora es propiedad del actor Michael Douglas. Nuestro anfitrión y guía José Mª Sevilla, médico y estudioso de la obra del Archiduque, está casado con una de las sucesoras del Archiduque. José Mª Sevilla hizo una magnífica exposición desde la llegada en 1867 del Archiduque a Mallorca, de su afición por el estudio de las Islas Baleares que dejó reflejado en su obra Die Balearen compendio de la geografía, historia, costumbres y riquezas de cada una de las islas, de los viajes del Archiduque por todo el Mediterráneo —incluido el Mar de Alborán y, tal vez Melilla— en sus veleros NIXE I y II, ya que hacía labores de análisis e información internacional para el Imperio Austro húngaro y, también aludió al descubrimiento por el Archiduque de la obra del gran pensador, filósofo, teólogo y misionero mallorquín Ramón Llull, conocido como Raimundo Lulio, que vivió hacia 1300, como ermitaño, en la finca Miramar. Se ha reconocido que la presencia y mecenazgo del Archiduque ha servido mucho en los inicios del turismo en las islas.

Ramón Llull fue hijo de una de las familias que acompañó al Rey Jaime I de Aragón en la conquista de Mallorca en 1229 y que recibió tierras en la Isla; nació en Palma en 1232 y falleció en Túnez o en viaje hacia Palma, en 1315; de buena posición social familiar, fue mayordomo del futuro rey Jaime II, y durante esta primera etapa de su vida se casó y tuvo dos hijos; a los 30 años mientras escribía una carta de amor a una señora, que no era su esposa, tuvo una visión de Cristo que se repitió hasta en cinco noches, que le impulsaba a abandonar “sus vanidades de siempre” y a seguir el camino de la religiosidad. Sin ser clérigo, se lanzó a la fundación de monasterios en los que los futuros misioneros estudiaran teología, árabe, y métodos de evangelización de los “sarracenos”, como entonces se llamaba a los musulmanes. Escribió casi 300 obras, de las que se conservan 260, en alguna de las cuatro lenguas que dominaba, el latín, el provenzal, el árabe y el catalán; su novela medieval “Blanquerna” es considerada el primer gran libro escrito en catalán. Viajó por Europa, sus universidades, asistió al Concilio de Viena, estuvo en Roma, en Túnez varias veces, predicando el Evangelio y fue sometido a prisión y tortura en Bugía.

De su avanzado pensamiento, en el contexto histórico de los años 1300 hay que resaltar la fuerza y convicción reflejados en la herencia intelectual y en su importante influencia en la cultura europea (universidades alemanas, en el filósofo Leibniz…). Ramón Llull, hombre de largas barbas, defendió la conexión del cristianismo con las religiones judía e islámica y de su obra “Arts Magna” se desprende el respeto por la persona. En el ámbito religioso analizó la interrelación entre razón y fe porque quería probar los elementos de la fe con razones convincentes; recibió críticas y alguna autoridad religiosa lo consideró peligroso, “el doctor iluminado”.Llull conoció a los musulmanes libres y esclavos, tras la conquista de Mallorca, que en esa época fue un crisol de las tres culturas, aprendió de ellos el árabe e intuyó que el hombre no debe ser esclavo. Esta idea avanzada del “lulismo” atravesó el tiempo, la asumieron sus herederos de pensamiento, llegó al Cardenal Cisneros que fue inquisidor, persona influyente y confesor de la Reina Isabel la Católica, la cual en el codicilo a su testamento prohibió el negocio de esclavos, como pretendió hacer entre otros, Cristóbal Colón para enriquecerse en las Indias recién descubiertas.

La cláusula 11 de codicillo de la Reina Isabel, decía:

 “Suplico y encargo y mando a mi hija Juana que no consientan ni den lugar a que los indios, vecino y moradores de las Indias y Tierras firmes, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno a sus personas ni bienes, antes al contrario, que sean bien y justamente tratados y si han recibido algún agravio que lo remedien.”

Comentaba nuestro cicerone D. José María Sevilla que esta idea , de origen luliano, fue un factor que ayudó a impulsar la configuración de la Escuela Española del Derecho de Gentes, genuina aportación española al derecho internacional.

Paralelamente, en esos días de Agosto se celebraba la Olimpiada en Londres y vimos el ímpetu de otro Llull, el olímpico jugador de baloncesto de la selección española y del Real Madrid, cuya incorporación al juego en el segundo tiempo del partido de España contra Rusia espoleó al equipo y permitió llevar a la selección a la victoria, a jugar la final contra USA y ganar la medalla de plata.

Ilusión e ímpetu de ambos Llull, separados por más de 700 años, uno quiso evangelizar a los musulmanes y el otro corrió animosamente en la cancha de baloncesto para que su equipo, nuestro equipo, ganara la medalla de plata.

 CONCLUSIÓN:

Este ejemplo de ilusión e ímpetu de los Llull, debemos seguirlo los españoles en estos momento turbulentos y también el gobierno de España del que esperamos, por el interés general, la adopción de medidas urgentes de reforma administrativa y de reducción del déficit público, expuestas con claridad y aplicadas con contundencia para evitar el, casi inevitable, rescate europeo. Necesitamos actuar de forma rápida con ímpetu y con acierto: los españoles estamos preparados y tenemos ánimo de superación.

 

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