Con la excusa de su aspiración a un nuevo estatuto político para el País Vasco, el nacionalismo vasco vuelve a la carga. Ahora, con mayor claridad que en ocasiones anteriores. Ya no se trata sólo del inexistente derecho a decidir (para ellos, derecho a la estatalidad, derecho a la independencia, que ninguna norma recoge) sino de la confección sin escrúpulo ninguno de lo que ellos denominan «nación vasca»; una nación articulada y construida a partir de la diferenciación que hace de sus integrante […]
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Un artículo de Carlos Fernández de Casadevante Romaní publicado en EL MUNDO el 11 de diciembre de 2019