Presentación del libro "Don Antonio Fontán. El espíritu de la política"

El espíritu de la política

La anterior Presidenta de la Comunidad de Madrid, Dª Esperanza Aguirre, ha presentado en abril de 2013 el libro que ha escrito el liberal Arturo Moreno sobre un ilustre español, periodista y liberal bajo el título: “Don Antonio Fontán. El espíritu de la política”; la presentación fue organizada por el Club Liberal Español, con el patrocinio de la Fundación Wellington, con asistencia de casi tres centenares de personas.

Quienes intervinimos en el acto hicimos un elogio común de Fontán pues fue una figura importante en la transición democrática y merece convertirse en un referente por su honestidad política y ser conocido por las nuevas generaciones. Esperanza Aguirre comentó que en España necesitamos reconocer a las personas que hacen cosas por su país, como en Gran Bretaña saben hacer y han hecho con Margaret Thatcher a cuyo funeral impresionante, en solemnidad y emoción, acababa de asistir.

Tres aspectos que se destacaron de la personalidad de Antonio Fontán fueron: su humanismo, su pensamiento político liberal y la acción política. El libro trata la vocación de servicio de este político que se volcó en lo que necesitaba España en los años 70: alcanzar las libertades y una Constitución integradora que reconociera la descentralización del poder. A su vez los medios utilizados fueron, desde la idea de España unida y europea, la tolerancia y el espíritu ilusionado de la política activa. Ambas aspiraciones de Fontán: Constitución democrática e integración en Europa lo consiguió España en esa época de ilusión política.

Don Antonio Fontán fue un sevillano (1921-2010) catedrático de filología, periodista, fundador de la facultad de ciencias de la información de Pamplona y director de diversas revistas y periódicos; intervino en la fundación del Partido Demócrata; como liberal ejerciente defendió, desde los años cincuenta, la libertad de cátedra y de expresión; participó en el diario de la tarde “Madrid” que fue clausurado por la censura.

El libro comentado trata con atención el humanismo de Fontán. Defendió la necesidad de la enseñanza, en la escuela, de la historia y culturas de Grecia y de Roma y del cristianismo, como fuentes principales del pensamiento actual europeo y de la civilización occidental; el concepto de persona, el respeto a la vida, la dignidad y la libertad con las que cada uno de nosotros nacemos, son elementos reconocidos en el pensamiento europeo.

El segundo aspecto comentado fue el pensamiento político liberal de Fontán que le impulsó, con otros intelectuales preocupados por la libertad y la democracia, a promover las libertades de expresión e información. Pensaba que la mejor forma de despertar a la sociedad era con los medios de información independientes, ajenos al poder dominante, especialmente mediante la prensa escrita, para crear opinión y sembrar la semilla de la libertad, de la igualdad ante la ley, amparados en una Constitución democrática que trajera la monarquía parlamentaria y un gobierno democrático.

Fue un monárquico convencido pues consideraba que de la mano de la monarquía llegaría a España la democracia liberal. Su pensamiento liberal se completaba con la defensa de la nación española, histórica, unida y soberana; en efecto, fue un gran patriota que sumaba la esperanza de la integración de España en Europa bajo la idea de Ortega de que Europa podía ayudar a facilitar la convivencia democrática en España; y así, podemos decir, seguimos pensando los liberales.

Finalmente, se comentó la decidida acción política de de Antonio Fontán en la transición democrática de España que culminó con la aprobación de la Constitución Española de 1978; durante esa época fue Presidente del Senado y luego ministro de Administración Territorial. Antes de su muerte comentó reiteradamente el resultado práctico del título VIII de la Constitución Española y denunció que se había desbordado la descentralización autonómica creando grandes estructuras administrativas, que habían multiplicado el número de funcionarios innecesariamente, con gran coste presupuestario.

Como balance de la evolución del régimen autonómico Fontán dejó escrito que la creación de las Comunidades Autónomas, aún de forma desordenada, había funcionado bastante bien y producido efectos saludables, pero se desbocó con la espiral reivindicativa del “agravio comparativo” surgiendo quiebras de la igualdad de los ciudadanos en todo el territorio nacional, con daños en la solidaridad interterritorial. También consideró que el modelo autonómico no es perfecto, pero que su desarrollo por los partidos ha creado vicios graves de clientelismo y partidismo que deben erradicarse.

En mi intervención comparé el espíritu de lucha y de ilusión de Fontán y de tantas personas en la época de la transición democrática, con la situación actual. La Constitución Española de 1978 fue culminada así como la integración de España en Europa y son una realidad; pero hay que gestionarlas y conservarlas pues hay instituciones dañadas por la corrupción, la falta de controles democráticos y el separatismo que se ha desbordado en algunos territorios con peligro para la unidad de España.

CONCLUSIÓN

El espíritu decidido de la política en España, que tuvo éxito al aprobar la Constitución Española de 1978 y establecer la descentralización en el Estado de las Autonomías, se ha visto dañado en la evolución posterior y ahora hay que regenerar las instituciones para combatir la corrupción y el separatismo y adecuar el gasto público a lo que es posible.

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