El equilibrio financiero entre gastos e ingresos es un principio de prudente administración aplicable a todas las unidades económicas, familias o empresas, especialmente, cuando se trata del equilibrio de las cuentas públicas de las administraciones, por afectar al interés general. El control y la transparencia de las cuentas públicas son requisitos elementales para dar tranquilidad a los ciudadanos que pagamos los impuestos, así como a los acreedores de la deuda pública y ante las instituciones europeas que vigilan la estabilidad financiera de los países miembros por sus efectos sobre el crecimiento económico y la evolución de la moneda única, el euro. Para comprobar que los gastos públicos se ajustan a los ingresos fiscales y que no existen desviaciones o desequilibrios, visibles u ocultos, la Unión Europea está exigiendo desde 1999 que cada estado miembro establezca una Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, ajena a cada gobierno, para el seguimiento y control de las cuentas de todas las administraciones públicos y de la seguridad social; es decir, para que compruebe que cada administración pública, en cada Estado, limita sus gastos a sus ingresos, de modo que si observa desequilibrio, lo denuncie según prevé la ley. Sigue leyendo →