El próximo 25 de mayo de 2014 se van a celebrar elecciones en 28 países europeos para elegir los miembros del Parlamento Europeo. Desde las primeras elecciones europeas la participación ciudadana ha ido disminuyendo y en las de 2009 sólo votó 43% del censo electoral. Han transcurrido 5 años de dura crisis económica y actualmente, según parece, existe un mayor euroescepticismo y desapego de los ciudadanos respecto a las instituciones europeas que podría reflejarse en una mayor abstención en las elecciones de mayo. Sin embargo, son elecciones importantes, el espíritu europeo debe estar presente y en España, creo que tienen especial relevancia, de modo que no deberían servir sólo como voto de castigo.
Las críticas que los ciudadanos hacen de las instituciones europeas son de tres tipos:
- Que la dimensión y coste de las estructuras políticas-administrativas deben ajustarse.
- Que sus acciones y decisiones apenas alcanzan a los ciudadanos europeos.
- Que, durante la crisis económica, han insistido en exceso a los estados miembros para realizar ajustes presupuestarios y reducir el gasto público, lo que ha dañado el nivel de bienestar y la creación de empleo, por falta de inversión pública.
Respondiendo a cada crítica cabe decir que, si bien es cierto que las estructuras burocráticas deben ser ajustadas, creo inmerecidas las críticas sobre el distanciamiento institucional respecto a los ciudadanos europeos y en relación a las medidas de reducción del gasto público de los estados miembros, como a continuación expongo.
Los ciudadanos debemos recordar que los principios de libertad, seguridad, igualdad y solidaridad inspiradores de los tratados de la Unión han servido para fundamentar disposiciones, acuerdos y declaraciones europeas; además, son motivo de la gran atracción que ejerce Europa, y su cultura, para los ciudadanos y países de nuestro entorno. Este atractivo, permanente, es la prueba de la vigencia de los principios y de la labor activa y atenta de las instituciones.
Así, las actuales manifestaciones proeuropeas de ciudadanos en Ucrania, acreditan su deseo de libertad individual y de libertades colectivas cuyo ejercicio entienden más protegido en el ámbito de la Unión Europea. Serbia ha cumplido sus compromisos de respeto a derechos y valores individuales que ha sido requisito exigido para poder iniciar negociaciones de integración en la Unión. También las instituciones europeas han dejado claro, reiteradamente, al gobierno nacionalista independentista de Cataluña, que su pretensión de separación de España les llevaría a salir de los Tratados Europeos de la Unión y del euro. Precisamente hay actuaciones de autoridades de Cataluña que no respetan los derechos de todos los ciudadanos españoles residentes en Cataluña, y reflejan actos de exclusión, discriminación y desprecio. Por ello, es adecuado recordar que el Preámbulo del Tratado de la Unión Europea (9-5-2008), dice que, los principios inspiradores de la integración europea son “los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona, así como la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de Derecho”.
También vale citar el art. 9 del Tratado de la Unión en el marco de las disposiciones sobre los principios democráticos, que dice: la Unión “respetará en todas sus actividades el principio de igualdad de sus ciudadanos, que se beneficiarán por igual de la atención de sus instituciones, órganos y organismos”; el art. 3.1 dice “la Unión tiene como finalidad promover la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos y el 3.2 que “la Unión ofrecerá a sus ciudadanos un espacio de libertad, seguridad y justicia….libre circulación de personas…y de prevención y lucha contra la delincuencia”
Evidentemente, cada país miembro necesita respetar estos principios y en lo referente a España sería muy oportuno que la campaña electoral de mayo debatiera nuestros temas pendientes de regeneración democrática, de necesaria lucha contra la corrupción y de respeto a los derechos de “los otros” ciudadanos, como lamentablemente ocurre, con el nacionalismo catalán.
Finalmente, respecto a la crítica de ajustes presupuestarios, la actuación de la Unión Europea durante la crisis ha sido digna de elogio, siendo así que carecía de mecanismos para los rescates efectuados. Irlanda, Portugal y Grecia han necesitado recursos europeos porque cayeron en “default” en 2009-2010 y no podían pagar los vencimientos de su deuda pública. España ha necesitado 41.000 millones de préstamo europeo para rescatar el sistema bancario y el resultado ha sido favorable. En fin, en términos de control presupuestario se ha creado un procedimiento de control semestral del gasto público de cada Estado de modo que no vuelva a desbordarse el déficit público y se debe hacer un seguimiento para cumplir los compromisos de déficit máximo.
CONCLUSION
Son de gran importancia las próximas elecciones europeas de 25/05/2014; es urgente que los partidos políticos españoles presenten a los ciudadanos sus programas, ideas y propuestas ajustadas a los problemas actuales, que reconozcan la relevancia de los valores europeos y que animen a los ciudadanos a emitir un voto responsable.