Estas próximas semanas van a ser cruciales para el futuro de la Unión Europea (de 27 miembros), tanto en su vertiente política de entidad política impulsada recientemente desde el Tratado de Lisboa de 2009, como por la pervivencia de la Unión Monetaria emisora del Euro, desde 2001, que es la moneda de los 17 países integrantes de la llamada zona euro.
¿Por qué van a ser tan importantes estas semanas?
Porque si bien el Consejo y la Comisión de la U. Europea va tomando decisiones (lentamente pero con avances sustantivos) en celebrar reuniones muy importantes. La primera es el domingo, 23 de Octubre del Consejo de la Unión Europea que lleva en su agenda los temas del rescate definitivo de Grecia y la concreción de la quita sobre su deuda; el incremento de los recursos del Fondo de Estabilidad Deuda Europea, que se dice puede llegar a 2 billones de euros; y la recapitalización del sistema financiero europeo. Además ha surgido un sorprendente tema cuál es la posible quita de “sobre el 20%” y la deuda soberana de Italia y España, que está siendo apoyada por el Banco de España.
Esta último punto ha sido muy criticado porque se considera muy grave, generará desconfianza en los mercados y afectará a la representación de estos países emisores; ha surgido esta misma semana y ha merecido críticas muy negativas de autoridades españolas, partidos políticos y banqueros.
La segunda reunión es la de Cannes, del G-20, el 3 y 4 de noviembre. Este calendario de reuniones se va a transformar en mecanismos de presión sobre las autoridades europeas y sobre Alemania y Francia que tendrá que demostrar dos cosos: que tiene un verdadero espíritu de unión (“afectio societatis”) y que tiene ideas para salir de esta crisis, ayudando –por solidaridad e interés propio- a los países que están siendo apoyados en su deuda soberana y que precisan de impulso para la aceleración de su actividad económica (crecimiento) que crea riqueza y empleo.
I.- Estamos en la precampaña de las elecciones generales del 20-N-11 y los líderes de los dos grandes partidos políticos están acusándose mutuamente de utilizar “la motosierra” o “las tijeras” para reducir gastos públicos allá donde gobiernan. Siguen el método acusatorio-exculpatorio de “tú más”, y no deben avergonzarse sino ejecutar estos recortes del gasto público por responsabilidad y con transparencia ante los ciudadanos.
Por ello, los candidatos y sus equipos pueden explicar que estos recortes de gastos son fundamentales, por dos razones:
1ª.- Porque no hay otra posibilidad ante la grave situación del déficit presupuestario de España (incluido el conglomerado de Estado, Comunidades Autónomas y Municipios). Los ciudadanos vamos a comprender que la realidad ordena racionalizar la organización administrativa, priorizar los gastos públicos, atendiendo los esenciales y cortando los demás porque la colocación de cada emisión de deuda pública española es muy penosa y pagamos altos los tipos de interés (más de 3 puntos sobre el bono alemán). Ante el caso análogo de Grecia es curioso ver a los indignados griegos manifestando “no admitir” recortes, pero, por mucho que “exijan”: ¿quién les va a pagar los salarios si el gobierno griego no tiene fondos?
2ª.- Porque es la única forma de salir de la crisis económica que ha llenado las familias y las calles de nuestro país con más de 5 millones de personas en paro (21% de la población activa y el 45% de los jóvenes menores de 30 años). Esto es un drama personal y nacional y hay que empezar por el principio: reduciendo gastos corrientes innecesarios para que queden recursos públicos para la inversión productiva; por ejemplo, el presupuesto de inversiones del Ministerio de Fomento para 2011 es de unos 8.000 millones de euros sobre unos gastos presupuestados de 430.000 millones. Además, es urgente implantar las reformas estructurales que el actual gobierno no se ha atrevido a hacer: suprimir subvenciones; reformar el régimen de contratos laborales; reformar las administraciones territoriales y gestionar eficientemente las prestaciones y servicios del llamado Estado del Bienestar (educación, sanidad, pensiones y subsidios de desempleo); reformar y capitalizar el sistema financiero; restablecer la unidad del mercado interior rota por las autonomías; reformar el sistema energético…
Es lamentable ver la evolución y la situación de las cuentas públicas españolas. Nunca en España se había ingresado tanto por impuestos como en estos últimos años (con superávit de los años 2005 a 2007 y 2% en 2007) pero el crecimiento económico basado en la construcción, deslumbró a los administradores públicos que gastaron alegremente y, lo que es peor, crearon estructuras organizativas fijas que ahora – en 2011 y cuanto antes- hay que desmontar; podemos citar algunas locuras: 300 “embajadas” autonómicas: miles de fundaciones y empresas públicas, televisiones autonómicas sin limite, contratación masiva de empleados públicos no funcionarios, cargos múltiples de confianza, etc.. Desarmar este tinglado es imprescindible, por su coste y falta de productividad, pero sabemos que causará más desempleo… hasta que la economía crezca.
II.- Por ello, la reforma urgente del art. 135 de la Constitución Española, de 27 de septiembre de 2011 merece una buena nota liberal pues es el primer paso del camino para aplicar el principio presupuestario de evitar el déficit público y que expresaba claramente el Ministro de Hacienda D. José Echegaray hablando del “santo temor al déficit”. Falta la ley orgánica anunciada que habrá de incluir el techo de gasto (límites) para las administraciones; además, con menos deuda los ciudadanos españoles no sufriremos tanta presión fiscal, y seremos más libres.
El presupuesto español no puede tener un desfase permanente entre ingresos y gastos públicos y cubrir el déficit pidiendo préstamos a los inversores internacionales y a los bancos españoles. El déficit debe reducirse para alcanzar el 3% del PIB que tenemos comprometido en la Unión Europea para 2013 y cumplir con nuestros socios y con el Tratado de Estabilidad y Crecimiento.
Veamos las cuentas públicas en España de estos últimos años y el objetivo de estabilidad presupuestaria 2011-2013 (en millones de euros):
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PIB |
Presupuesto de Gastos |
Presupuesto de Ingresos |
Saldo Déficit |
Déficit % PIB |
Vol. Deud.Púb. circulación % PIB |
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2009 |
-3,7 |
483.000 |
365.000 |
-17.000 |
-11,1% |
55,5% |
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2010 |
-0,3 |
477.000 |
380.000 |
-97.000 |
-9,2% |
62,8% |
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2011 Previsiones PGE Gobierno |
+1,3 |
430.000 |
367.0000 |
-65.000 |
-6% |
68,7% |
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2012 compromisos |
Sin previsiones por falta de presupuesto; tampoco prórroga |
comprometido -4,4% |
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2013 compromisos |
comprometido -3,0% |
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Quiero hacer dos comentarios sobre estos datos:
Más del 45% del PIB español, de aproximadamente 1,06 billones de euros/año, se destina a gasto público y este porcentaje es desproporcionado para un estado que dice ser de economía de mercado, es decir, con libertad económica y no intervenido.
La columna “saldo déficit” es la columna peligrosa, de riesgo; refleja el volumen y la enorme velocidad de crecimiento anual de la deuda pública soberana y es la columna que preocupa a los tenedores de deuda pública española. Ahora bien, el volumen total de deuda en circulación a finales del 2011 será el 68,7% del PIB (unos 700.000 millones de euros), que excede el tope de 60% previsto en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea, pero está por debajo de la media de los países Zona Euro (88,5%). Es el único consuelo que tenemos.
La situación económica en España es conocida por todos y la califica el Banco de España a finales de Septiembre de 2011 como situación de “atonía económica”. Tenemos , más de 5 millones de parados (sólo, en septiembre 92.000 más) y nuestra economía está con crecimiento mínimo pues no llegará al 1% en 2011. Faltan empresarios, inversiones, trabajo y lo esencial en toda economía, falta ánimo y confianza en el futuro, es decir, expectativas de obtener beneficios por quienes arriesgan su patrimonio emprendiendo negocios. Los españoles necesitamos y queremos transparencia en los datos oficiales y en el análisis de los problemas porque así podremos ver las dificultades para buscar soluciones. No necesitamos que nos endulcen las medidas de austeridad.
III.- CONCLUSIÓN: En España es fundamental ajustar el gasto público a los ingresos públicos, racionalizar los recursos y hacer las reformas estructurales comentadas para encontrar la senda del crecimiento económico.
El debate de los candidatos para las elecciones el 20-N-11 habría de centrarse en esta cuestión, exponiendo sin miedo, que van a utilizar la motosierra y las tijeras en el gasto público; es la única vía para salir de la atonía económica ya que la economía española necesita crecer, cada año, más del 2% del PIB para crear empleo. ¡Ánimo a todos!