“Doscientos años de nación española” es el titulo de la conferencia que el catedrático de Historia Contemporánea de España de la Universidad de Deusto, D. Fernando García de Cortazar, ha pronunciado como primer acto del Club Liberal Español en Madrid (Hotel Wellington), en conmemoración al próximo bicentenario de la Constitución de Cádiz de 19 de Marzo de 1812.
Expuso el profesor que la Constitución de Cádiz de 1812 representó el final del antiguo régimen absolutista, a pesar de sufrir una vida azarosa ligada al retorno y al arbitrio del Rey Fernando VII (derogaciones y vigencias). Su texto representa un gran avance técnico normativo con incorporaciones de la teoría del estado, transcendentales: formuló el reconocimiento para todos los españoles de la condición de ciudadanos frente a la anterior posición de súbditos; incorporó la idea de dignidad de la persona, libertad civil e igualdad de los ciudadanos ante la ley; representó el fin de los privilegios según estamentos sociales; estableció la estructura de división de poderes y reconoció la soberanía de la nación española.
Hoy quiero centrarme en la idea de nación española nacida en dicha Constitución de 1812 que, tras 200 años, continúa con todo vigor en la vigente Constitución de 1978. El concepto de nación española está claramente definido en ambas constituciones y lo expongo, como contraste a quienes aluden a un concepto relativo de nación española, o que la niegan como los nacionalistas e independentistas (con o sin capucha). Creo que les falta a estos críticos conocer el constitucionalismo español y reconocer la realidad ya que negar o dudar del concepto y de la propia existencia de la nación española, es no querer ver lo evidente, pero más penoso es verlos intentando crear el concepto de sus naciones respectivas, inventando la historia o alegando “su” cultura diferente de la española, lo que es ridículo ya que, una cosa es que haya en España pluralidad de lenguas, usos o costumbres y otra, muy distinta, que esa diversidad impida la realidad de la nación española (Por analogía: piensen en Suiza con pluralidad de lenguas, costumbres, etc.). Pero, claro, creen que el “localismo” o marcando diferencias les hace ser nación; evidentemente están muy desorientados en este mundo en el que debemos acumular fuerzas y en este tiempo de sucesivas cesiones de soberanía a la Unión Europea.
El concepto de nación española incorporado a la Constitución de Cádiz de 1812 fue absolutamente moderno en su momento; refleja en sus tres primeros artículos la base de la legitimidad del poder (origen en el pueblo español):
1º) La Nación española es la reunión de todos los españoles.
2º) La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.
3º) La soberanía reside esencialmente en la Nación española.
La lectura e interpretación conjunta de estos preceptos nos da la siguiente ecuación: España es igual a nación independiente de personas libres. Esta ecuación de nación y libertad es la que a los creyentes en la libertad no anima a defenderla, en España.
Respecto a la Constitución vigente de 1978, dice el párrafo primero del Preámbulo: la Nación española deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de…establecer una sociedad democrática avanzada…. A su vez, en su Art. 1.2: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. La Constitución de 1931 decía que los poderes emanan del pueblo; idea que casi con las mismas palabras recoge la Constitución vigente. Es decir, en las constituciones españolas del siglo XX se reitera la legitimación del poder en la soberanía popular y se incorpora el principio de acción democrática.
Por lo dicho, no hay lugar a confusionismos ni relativismos sobre el concepto de nación española, ni en la Constitución de 1812 ni en la de 1978, ni en orden conceptual ni en el técnico jurídico; otra cosa es la actitud complaciente de algún intérprete que cede conceptos intransmisibles, ante presiones de alguna parte minoritaria de la sociedad española para satisfacer, a quienes no se puede satisfacer (encapuchados o no) y que careciendo de legitimidad democrática (ahora dicen sin violencia) pretenden alterar la nación-soberanía-democracia de España (léase negociación tras el aplaudido comunicado de 20-O).
Conclusión: Nos contemplan 200 años de soberanía nacional, que reside en el pueblo español reconocidos en sucesivos textos constitucionales de España, desde la Constitución de 1812 hasta la vigente de 1978, pasando por la Constitución republicana de 1931. La nación española ha proclamado su voluntad de vivir como sociedad democrática, que propugna como valores superiores la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político y es la única legitimada para decidir, por vía democrática, quien puede ejercer cada poder conforme al Derecho. Por ello es tan importante la teoría y la práctica en la división de poderes.
La unión de la nación española y la libertad merece la pena. Que no nos duerman en cuentos de hadas.