Trato de reseñar aquí las diferencias entre dos hombres que hoy están de actualidad, Nelson Mandela y Artur Mas. Mandela es un héroe para sus conciudadanos y un ejemplo universal; de otro lado, Artur Mas querría significar para Cataluña lo que ha significado Mandela para Sudáfrica, pero la verdad, es que sus planteamientos no pueden ser más diferentes y es difícil que puedan servir de ejemplo, para casi nadie, en el siglo XXI.
Mandela ha pasado a la Historia como el líder que abolió el “apartheid”, es decir, la segregación por raza, y Mas pretende llegar a ser el artífice de la independencia de Cataluña, a través del enfrentamiento, la censura, la represión de libertad y la segregación entre los catalanes.
La segregación racial en Sudáfrica era un hecho penoso desde que la zona fue colonizada, primero por los holandeses —los Boers— y luego por los ingleses, y no dejaba de ser algo natural teniendo en cuenta las diferencias de cultura entre los colonizados y los colonos. Pero a partir de 1948, cuando los negros, mediante la educación, empezaron a equipararse a los blancos, éstos vieron amenazada su posición de privilegio y se defendieron mediante una serie de Leyes, dirigidas a mantener la separación ciudadana, cuyo contenido, hoy, hacen que nos sonrojemos. Primero, clasificaron a la población por su raza, mediante un carné para todos los mayores de 18 años; luego los segregaron por ciudades, prohibieron los matrimonios mixtos, clasificaron las playas, los parques, los aseos, incluso los bancos de las calles en para uso de blancos y para uso de negros. Contaba mi tío Miguel Entrena Klett, el aviador, una anécdota de los años de apartheid: tras aterrizar en el aeropuerto de Johannesburgo, se encontró con una fila de japoneses visiblemente nerviosos; al preguntar qué ocurría , le contestaron que el avión que lo transportes había tenido que hacer escala por algún problema técnico, y que llevaban dos horas esperando a que las autoridades competentes decidieran si tenían que ir a los lavabos para blancos o a los lavabos para negros.
El fin del apartheid llegó a través de la presión internacional, con todo tipo de boicots a Sudáfrica, y por la actividad interna del Congreso Nacional Africano, el partido de Nelson Mandela. Mandela pasó 27 años en la cárcel, hasta que fue liberado por el Presidente —blanco— De Klerk. Entre ambos, galardonados en 1993 con el Premio Nobel de la Paz, consiguieron que Sudáfrica sea hoy un país democrático, reconocido internacionalmente y sin discriminación.
¿Y qué pretende Artur Mas que vive en España, en pleno ejercicio de sus libertades y de su cargo público, desde el que reprime las libertades ajenas?. Pues parece que todo lo contrario que hizo Nelson Mandela. Veamos algunas muestras sin afán de agotar la realidad.
El Sr. Mas pretende imponer la discriminación por la lengua, impidiendo que las familias que prefieren dar a sus hijos una educación en lengua española puedan escolarizarlos en colegios públicos. Ha convertido lo que tiene que ser una libre elección de los padres en una controversia política. ¿Tan raro le parece que haya gente que considere, no mejor ni peor, sino simplemente más útil el castellano que el catalán porque lo hablan 500 millones de personas?
Pretende el Sr. Mas la creación, en la mejor tradición de las dictaduras que a todos nos vienen a la cabeza, de un “archivo de ciudadanos afectos al régimen”. Por lo menos, eso es lo que viene en la Prensa, no sé si creérmelo o no, como sea verdad me parece gravísimo por un lado y ridículo por otro.
También pretende la celebración, con un coste de 80 millones de euros, del 300 aniversario del asedio de Barcelona por las tropas de Felipe V de Borbón, que intentan presentar como un ataque de España a Cataluña, cuando se trató de un episodio más de la Guerra de Sucesión, que enfrentó a partidarios de Felipe de Borbón y a partidarios del Archiduque Carlos de Austria, pretendientes al trono de España a la muerte de Carlos II el Hechizado; y es falso, como afirman, que esa guerra fuera de Cataluña, por su independencia, contra el resto de España.
Así intenta el Sr. Mas construir una nación soberana, falsificando la historia, enfrentando a la sociedad catalana y dejando en la ruina a sus habitantes; tal vez sea la huida de algunos de sus promotores del ámbito judicial que acosa la corrupción.
CONCLUSIÓN
No hay comparación posible entre Nelson Mandela y el Sr, Mas. Mandela consiguió situar a Sudáfrica al nivel de los países avanzados y convertirlo en un país democrático, de ciudadanos libres e iguales; sin embargo, el Sr. Mas pretende acabar con la convivencia ciudadana que existe, desde siempre, en Cataluña, separando a los ciudadanos por lengua, apellidos, segregando por archivos y excluyendo socialmente a los que no sean auténticos catalanes, porque no son independentistas. ¡Qué disparate, ahora, en el siglo XXI!