Las revoluciones románticas y las revueltas utilitaristas de los griegos

Quiero comparar, en esta nota en libertad,  las diferencias entre las revoluciones románticas fundadas en ideales de libertad, justicia y dignidad personal, y las revueltas callejeras “utilitaristas-realistas” de los griegos indignados que, con violencia  antidemocrática e involucionista, quieren defender sus “derechos” y privilegios económicos procedentes de una mezcla de corrupción, falsedad, falta de valores y de respeto a las normas elementales de un Estado de Derecho.

En los reportajes de televisión vemos las turbas protestando en las calles, pero en Grecia hay otras turbas como son el propio Gobierno griego y su presidente; todos  han olvidado la teoría de las virtudes éticas de Aristóteles: la generosidad, la veracidad, la moderación y el valor (término medio entre la osadía y la cobardía), que no practican en su relación con los socios de la Unión Europea a los que tratan  con la frialdad del negociante. Europa es, y debe ser algo más que un negocio.

La comparación se me ha ocurrido al ver hace unos días en el Museo del Louvre el cuadro que pintó Delacroix en 1.830 titulado “La libertad guiando a su pueblo”, también conocido como “La barricada”. Esta famosísima pintura, de gran simbolismo romántico, presenta la acometida de un grupo de personas civiles de toda clase social, burgueses, pobres… avanzando sobre muertos y heridos, en medio de la refriega y de la humareda, liderados por una mujer que lleva en su mano derecha la bandera tricolor. Esta figura femenina con gorro frigio y pechos desnudos es la alegoría de la libertad, y  dirige la insurrección contra las restricciones que había dictado el Rey Carlos X de Francia sobre las libertades individuales de la libertad de prensa y  la orden de  disolución del Parlamento. Fue la revolución de 27, 28 y 29 de julio de 1830 conocida como de las Tres Jornadas Gloriosas que  acabó con la monarquía borbónica en Francia, restaurada hacía 16 años, e instauró un Rey “burgués” (que no la República), en la persona de Luis Felipe de Orleáns. A veces se atribuye esta escena, erróneamente, a la Revolución francesa de 1789.

Todavía, hoy, hay revoluciones románticas. Algunos países árabes del Norte de África y de Oriente Medio, están viviendo durante este año 2011 la llamada primavera árabe; creo que son auténticas revoluciones románticas y  deseamos desemboquen en sólidas democracias. Ha habido actos de desesperación individual (Túnez) que se han convertido en símbolos de libertad y espoleado a sus conciudadanos. Los respectivos pueblos de Túnez, Egipto, Libia, Siria, etc. han descubierto, por la influencia del turismo, de los medios de comunicación y las redes sociales,  la libertad individual, otros modos de vida y, sobre todo, posibilidades culturales y  caminos para salir de la pobreza; por ello, han elegido terminar con los dictadores, ser  ciudadanos libres y vivir en democracia. Sería una lástima que estos procesos,  acabaran en nuevas dictaduras con los actores cambiados pero con el mismo guión, sea o no religioso.

Por el contrario, los integrantes de las revueltas violentas griegas son personas privilegiadas (funcionarios, empleados de empresas públicas, sindicatos, políticos, etc.) que no quieren conquistar los valores políticos aludidos, sino que luchan por conservar sus privilegios económicos, desafiando al Estado legítimo. Las acciones de fuerza acreditan que son “utilitaristas” (egoístas) pero no ven la realidad auténtica pues sus ventajas son de imposible permanencia, ya que las paga el Estado griego con los préstamos recibidos mediante la emisión de deuda pública que nadie quiere comprar o  de créditos del Fondo Monetario Internacional que impone sus condiciones.

La Unión Europea, según dice el preámbulo y articulado del Tratado de la Unión de 9 de Mayo de 2008, se inspira en la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona, así como la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de Derecho. Esta es la conciencia política de Europa que, han olvidado algunos ciudadanos de Grecia, cuna de las artes, las ciencias y el pensamiento filosófico y político, pero que no podemos olvidar nosotros.

CONCLUSIÓN: Hay revoluciones para conquistar los valores de dignidad individual, libertad y democracia; y revueltas utilitaristas en defensa de privilegios que se pretenden mantener con indignación y violencia antidemocrática. Los indignados de Grecia han olvidado que la conciencia política de Europa se inspira en valores humanos y políticos que tuvieron su origen en su propio país.

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