¿Separación de España y entrada simultánea en la Unión Europea?

Es habitual que el portavoz del gobierno en Cataluña, Sr. Homs, se exprese de forma imperativa, muy exigente cuando se dirige al gobierno de España y ha utilizado ese mismo estilo con el Comisario de la UE Sr. Almunia cuando, este último, ha dicho en Barcelona que si una parte del territorio de un estado miembro de la UE, se segrega, se quedará fuera de la Unión Europea y no se le aplicarán los Tratados. Ha puesto en duda lo dicho por el Comisario Almunia y le ha retado a decir qué Tratado dice lo explicado. Evidentemente, dicha exclusión no ofrece duda jurídica ya que el Tratado de la Unión Europea es un pacto entre 27 estados, que son personas jurídicas independientes, por lo que, si un territorio parte de alguno de ellos se separa y se convierte en otro nuevo estado, sería un tercero que habría de pedir ser nuevo socio, es decir, su adhesión a los Tratados.

El portavoz citado está tan acostumbrado a ordenar y exigir que da por hecho que todos los miembros del Tratado y la UE, “deberán” admitir a un hipotético nuevo Estado catalán, como miembro de la UE, sin condiciones, automáticamente y sin solución de continuidad; así pues, ignora lo que es un Tratado y le sobra osadía invocando un desconocido “derecho de continuidad” para ser necesariamente admitido el nuevo estado separado, como nuevo miembro de la UE.. La capacidad para inventar y exigir “derechos” de estos independentistas es casi ilimitada: afirman tener un derecho de “autodeterminación”, de decisión, de separación de España, de entrada en la UE, para exigir que se les autorice un referéndum o consulta, para decidir hacerlo sólo en una región… en fin, para todo; los demás ciudadanos no son “nadie” y entienden pueden ejercitar “sus derechos” como una apisonadora machacando los derechos ajenos. Más aún, olvidan los nacionalistas el contenido de la Constitución de 1978 cuyos arts. 1 y 2 reconocen la unidad de España y la soberanía nacional; sólo pueden, legalmente, iniciar una reforma constitucional conforme a los trámites legales y respetando los derechos de la nación soberana, y de los demás españoles.

La cosa no queda ahí y tras exigir su derecho a independizarse, afirman –sin rubor-, tener derecho a “seguir” en la UE. Por ello, vamos a repasar los preceptos del Tratado de la UE de 9 de mayo de 2008 y del Tratado de Funcionamiento de la UE que regulan el tema y, esperamos, dejen de mentir a sus conciudadanos intentando confundirlos, poniendo en duda el contenido de los Tratados de la UE y el rigor de las personas, con evidente finalidad manipuladora de la voluntad ajena.

La primera mentira es que una Cataluña separada de España no saldría de la UE. Sin embargo, no es así y la salida de España sería un drama para Cataluña y para sus ciudadanos, porque los Tratados de la UE se aplican, según el art. 52 del Tratado a los países firmantes, entre ellos, “al Reino e España”; así pues, perderían los derechos europeos pactados de libre circulación de personas, de mercancías y de capitales; surgirían fronteras físicas, aranceles y necesitarían una nueva moneda pues quedarían excluidos del sistema monetario europeo porque el art. 282 del Tratado de Funcionamiento de la UE dice que “el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales de los estados miembros cuya moneda es el euro”, constituyen el Eurosistema. Evidentemente, podrán hacer como Andorra o como Argentina con el peso que convivía con el dólar, que habían declarado moneda de curso legal, pero era algo atípico y Argentina no participaba en la política monetaria de USA. Así pues, es una segunda mentira afirmar que continuarían en el euro ya que, simplemente, lo podrían utilizar como moneda.

Pero vale la pena seguir y recordar que para adherirse a los Tratados de la UE, el estado europeo aspirante debe solicitarlo y culminar el procedimiento cumpliendo los requisitos del art. 49 del Tratado de la UE de 9 de mayo de 2008, que resumidamente son: la petición en forma del estado aspirante; la unanimidad del Consejo, que es sabido lo integra un representante de cada uno de los estados miembros; la aprobación mayoritaria del Parlamento Europeo y la unanimidad de todos los estados miembros. Resulta que los independentistas quieren separarse de España pero luego quieren ser socio de España en la UE y habrían de pedir su voto en varios momentos; ¡impresionante!. Además, el Estado aspirante debe respetar los principios democráticos y propios de un Estado de Derecho, que son los que inspiran la esencia de la UE, contenidos en el art. 2º del Tratado de la UE, de modo que una salida arrogante de España, con declaración unilateral de independencia acreditaría la falta de respeto por la legalidad vigente.
El art. 2 citado, dice:“La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.”

Han dicho una tercera mentira dirigida a los ciudadanos españoles residentes en Cataluña al afirmar que un Estado catalán independiente no haría perder a los nuevos ciudadanos catalanes la condición de ser ciudadanos europeos; y eso es falso porque el art. 9 del Tratado de la UE, dice:“…Será ciudadano de la Unión toda persona que tenga la nacionalidad de un Estado miembro. La ciudadanía de la Unión se añade a la ciudadanía nacional sin sustituirla.”

Así: la ciudadanía europea es un añadido a la ciudadanía de los nacionales de cada estado miembro.

CONCLUSIÓN

La ruidosa campaña de propaganda independentista de los nacionalistas catalanes incluye muchas mentiras que se van descubriendo. Se han inventado la historia de la Cataluña independiente del Reino de Aragón y del Reino de España, siendo así que ha sido un territorio de alguno de ellos; se han olvidado de la soberanía nacional de todo el pueblo español reconocida en la Constitución Española de 1978; están mintiendo con descaro afirmando que una Cataluña separada de España sería automáticamente miembro de la UE, sin proceso de adhesión y de admisión; que su moneda sería el euro y que los catalanes añadirían “su nueva” ciudadanía a la ciudadanía europea. Cuánto disparate, qué nacionalistas tan exigentes con los españoles, con España y con la UE, y tan poco respetuosos con los derechos y libertades ajenas.

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