La amenaza totalitaria no ha desaparecido y para evitarla es imprescindible contar con una prensa libre y plural y unos tribunales independientes e imparciales, que son las dos cosas que tratan de copar y mediatizar aquellas ideologías, como nos recuerda la historia de un pasado relativamente reciente y que no debemos olvidar.
En los años noventa, con ocasión de la caída del «muro de Berlín» y sucesivo hundimiento del imperio soviético, la Unión Internacional de Magistrados (federación de carácter mundial de asociaciones judiciales) organizó una serie de conferencias dirigidas a los jueces de los países del Este, que se asomaban tímidamente a la Democracia, para ilustrarlos sobre lo que había de ser su labor en un Estado de Derecho, fundado, por su propia naturaleza, en la independencia de quienes integran el Poder Judicial y deciden los conflictos sociales aplicando las leyes. En esa labor pedagógica trabajó intensamente, entre otros muchos, el magistrado noruego Arne Christiansen, que nos contó un suceso insólito: Al terminar una de esas sesiones de verdadera formación profesional de […]
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Un artículo de Ramón Rodríguez Arribas publicado en ABC el 29 de junio de 2020