Cuando la cifra de fallecidos supera los 16.000; cuando el número de contagiados oficialmente reconocido supera ya al de Italia; cuando siguen sin llegar a los hospitales materiales imprescindibles para salvar vidas y proteger a los sanitarios; cuando los cuerpos y fuerzas de seguridad salen a las calles desprotegidos para proteger a todos los españoles; cuando recibimos algunos de los materiales imprescindibles gracias al trabajo del Jefe del Estado y al margen de la acción del Gobierno; cuando en una escala técnica en Turquía nos birlan respiradores y otros materiales comprados por CCAA y el Gobierno de España tira la toalla ante su homólogo turco; cuando se anuncia la prórroga del confinamiento al menos otros quince días… salen los miembros del Gobierno y los palmeros del PSOE y Podemos a alabar «el éxito» del confinamiento.
Vamos a ver, gente: el confinamiento no es un éxito sino la constatación y consecuencia del fracaso de la acción del Gobierno. Si el Gobierno de España hubiera hecho los deberes y hubiera atendido a los llamamientos de la OMS que alertaba desde finales de enero sobre el riesgo de la pandemia; si el Gobierno de España hubiera actuado al margen de sus intereses ideológicos y hubiera reconocido el riesgo y prohibido grandes concentraciones en vez de animar a los ciudadanos a participar en ellas antes del día 8 de marzo; si el Gobierno de España se hubiera dotado de material de protección, hubiera hecho acopio de respiradores, máscaras, guantes, batas hospitalarias… antes de que la pandemia se hubiera extendido poniendo en riesgo el funcionamiento del sistema sanitario; si el Gobierno de España hubiera dado directrices claras desde el principio y se hubiera adelantado a los acontecimientos siguiendo el ejemplo de países como Italia que iban por delante de nosotros en la extensión de la infección; si el Gobierno de España hubiera copiado a los mejores (Alemania en Europa, Japón o Corea del Sur en Asia, por ejemplo) en España no hubiera sido necesario tomar medidas drásticas de confinamiento. Si el Gobierno de España hubiera hecho acopio de material cuando aún estábamos a tiempo, no hubiera sido necesario añadir al confinamiento el paro total de la actividad.
El confinamiento no es una opción estratégica ni siquiera táctica; el confinamiento una decisión inevitable que se implementa cuando no queda otro remedio porque el gobierno no ha aplicado a tiempo las medidas correctas. El confinamiento es el instrumento con el que el Gobierno de España ha transferido su responsabilidad a los españoles, ya sea a los ciudadanos del común que nos quedamos en casa, ya sea a las empresas a las que obliga a cerrar para que no se extienda un contagio que la pareja toxica Sánchez/Iglesias tenía la obligación de prevenir y evitar.
El confinamiento -de cuyo «éxito» pretenden adueñarse estos ministros mentecatos que han salido en rueda de prensa para «alegrarse» de que hoy apenas» haya 600″ nuevos muertos que sumar- es la prueba del fracaso del Gobierno. Los Gobierno serios tomaron medidas para no llegar a una situación dramática como la que atraviesa España y hacen autocrítica por los errores cometidos; los gobiernos populistas ignoran sus errores, insultan y amenazan a quienes les exigimos autocrítica y señalamos las […]
Un artículo de Rosa Díez publicado en EXPANSIÓN el 11 de abril de 2020