Y si además no se hace preguntas, se convierte en lo que algunos llaman un borrego. Cuando algunos califican a una persona como un borrego, a una sociedad como aborregada, puede que no conozcan de dónde viene ese dicterio. Hace mucho tiempo, para los pastores, el momento de volver a introducir al rebaño en el redil era un rato de esparcimiento: cogían un palo del suelo, se sentaban en una piedra y colocaban el palo a una cierta altura en la puerta del redil, y veían como el primer borrego y el segundo daban un salto y superaban el palo. El pastor entonces retiraba el palo, y contemplaba sonriente cómo los borregos que iban entrando, todos daban el salto para […]
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Un artículo de Javier Borrego Borrego publicado en ABC el 8 de abril de 2020