Un vicepresidente del Gobierno podrá manifestar respetuosamente su desacuerdo con una sentencia, pero lo que no puede hacer es arrojar una sombra de sospecha de corrupción sobre la judicatura española afirmando -literalmente- que “en España mucha gente siente que corruptos muy poderosos quedan impunes gracias a sus privilegios y contactos”.
Si hay alguien acostumbrado a criticar las sentencias judiciales somos los profesores de Derecho. Lo hacemos constantemente, es parte de nuestro oficio y no nos avergonzamos de ello, todo lo contrario. Es una crítica que intenta ser fundada, utilizar argumentos racionales, no emocionales, y siempre matizada por el respeto a las instituciones. Ataca las razones de una sentencia, con intención última de mejorar la justicia, sin menoscabar la autoridad de la judicatura. Y es una crítica amparada por la libertad de cátedra, y también por la libertad de expresión. La misma libertad que protege a todo ciudadano para expresar su opinión contraria a una decisión judicial. Una opinión que valdrá tanto -o tan poco- como sus razones; a veces no […]
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Un artículo de Javier Martínez-Torrón publicado en ABC el 14 de mayo de 2020