Un artículo de Ramón Pérez-Maura (ABC, 29/09/2018)

«Prefiero prensa sin Gobierno que Gobierno sin prensa»

La cita que sirve de titular a estas líneas corresponde a Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos, titular del cargo entre 1801 y 1809. La frase «Yo prefiero tener Prensa sin Gobierno que Gobierno sin Prensa» formaba parte del pensamiento de un político abierto a la discrepancia, a las opiniones adversas y a las críticas. Sus frases lapidarias sobre la materia son múltiples. Baste otro ejemplo: «La Prensa es el mejor instrumento para instruir la mente del hombre, y para mejorarle como ser racional, moral y social». Es evidente que Jefferson, que era un progresista en su tiempo, sería hoy considerado un carca por la vicepresidenta del Gobierno español. Carmen Calvo ha descubierto a estas alturas la conveniencia de limitar la libertad de expresión, que es el término que equivale hoy a lo que Jefferson llamaba «Prensa».

A Calvo se le ha ocurrido buscar como justificación para esa censura el riesgo de «violabilidad [vaya palabro] del modelo educativo», que para ella «es un bien superior a proteger, un valor muy por encima de nuestras individualidades. De todas: del negocio, de la profesión, albergados en un derecho sin el cual la democracia no funciona». Y para Carmen Calvo, el valor de la libertad de expresión «no lo resiste todo, no lo acoge todo». Lo mejor es el razonamiento (perdón por la exageración) que hizo Calvo en el seminario de la Asociación de Periodistas Europeos en el que tuvo la genial idea de presentar esta propuesta para la censura. Según ella «hay un divorcio» entre la profesión periodística y la ciudadanía, lo que se traduce en una crisis de confianza hacia los medios. Según la vicepresidenta, la mayoría de los ciudadanos ya no creería en lo que lee, lo que habría llevado a que «una sociedad entera se haya divorciado» de «toda una profesión». O sea, que va a resultar que el Gobierno del presidente Sánchez quiere recortar la libertad de expresión para que la sociedad recupere la confianza en los medios. Y encima tendremos que darle las gracias. Vaya forma de resolver este divorcio. Con iniciativas así cualquier día nos encontramos a Calvo explicando, con toda seriedad, que como el porcentaje de divorcios crece lustro a lustro, va a ser necesario suprimir el matrimonio porque hay demasiados fracasos. Al tiempo. […]

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Un artículo de Ramón Pérez-Maura publicado en ABC el 29 de septiembre de 2018

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