El humor es un atributo de la inteligencia y un aliviadero de pesares. Cuando se soporta un régimen represivo, se convierte además en el último refugio de la crítica y la libertad. Aunque nos pase desapercibido, algunos viñetistas de prensa todavía pagan con cárcel el reírse del poder. Erdogan, el sátrapa turco, ha enjaulado al dibujante Musa Kart. En Malasia, el aclamado humorista gráfico Zunar fue condenado a 43 años de prisión por satirizar al anterior hombre fuerte del país y a su mujer.
Tengo cariño a las viñetas por mis recuerdos de niño. Siendo un retaco que nada entendía, mi padre intentaba hacerme partícipe de las audacias que él creía captar entre líneas en «La Codorniz», «la revista más […]
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Un artículo de Luis Ventoso publicado en ABC el 15 de junio de 2019