La política de alianzas después del 26-M está degenerando en un impúdico mercadeo en el que prevalece el cambalache de sillones en detrimento del interés general. Los acuerdos resultan imprescindibles en una democracia, máxime teniendo en cuenta la fragmentación del mapa político español. Sin embargo, resulta inadmisible que la capacidad de transacción de todos los partidos se limite al reparto del poder y no a acuerdos de calado que permitan abordar las reformas pendientes. Mientras los pactos de Estado continúan siendo una quimera, resulta obsceno contemplar cómo se pervierte la voluntad popular con componendas en sentido contrario a lo determinado por las urnas. Desvirtuar la elección de alcaldes y presidentes autonómicos con trágalas que responden únicamente al tacticismo partidista no hace sino erosionar aún más la confianza ciudadana en la clase política.
La necesidad de firmar alianzas antes de la constitución de los consistorios mañana sábado está dando lugar a hechos difícilmente explicables. El ofrecimiento de Ciudadanos al PP para turnarse con el bastón de mando en la ciudad de Madrid, la exigencia de esta formación para descabalgar a varios alcaldes populares en Castilla y León, y el pacto sellado entre Ciudadanos y el PSOE de Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha -que pasa por alternarse en el gobierno de dos capitales- muestran un escaso respeto al escrutinio. En primer lugar, sorprende la voracidad de Ciudadanos por hacerse con el control de varias diputaciones provinciales en las dos Castillas. Cabe recordar que este partido irrumpió en la escena nacional con la bandera regeneracionista y la promesa de eliminar instituciones que consideraba un nido del enchufismo. En segundo lugar, se entiende que los pactos obliguen a cesiones programáticas, pero no que se conviertan en un subterfugio para orillar adversarios que han sido refrendados en los comicios. Carece de sentido que Cs acceda a las Alcaldías de Burgos, con cinco concejales frente a 11 del PP; o de Ciudad Real, con tres ediles frente a los 10 del PSOE. Una cosa es ejercer de bisagra y otra pretender ser un […]
- Un artículo de Editorial de EL MUNDO el 14 de junio de 2019.