En esta tardía primavera de 2013 están apareciendo, como las setas en el campo, activistas políticos que, ante concretos problemas que viven la sociedad y las instituciones españolas, aportan “sus” soluciones a las que para darles más eficacia, suman acciones de coacción, violencia, escrache…; además, manifiestan abiertamente su intención de quebrar la estabilidad constitucional en España incluso rodeando el Congreso de Diputados. No consiguen con sus métodos confundir al ciudadano: ¿es ejercicio del derecho de manifestación que grupos de 200 ó 300 personas, “escrachers”, protesten, griten, acosen y rodeen a un diputado o su vivienda?. Evidentemente, estas acciones no son ejercicio legal del derecho de concentración o manifestación pacífica porque conllevan intimidación y violencia totalitaria que viola la convivencia y que la autoridad debe impedir porque restringen la libertad y el derecho a la intimidad de otros ciudadanos. Sigue leyendo
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¿Una segunda transición? Mejor regeneración
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