La concordia fue posible…y, puede ser posible

El epitafio grabado en la lápida de la tumba, en la Catedral de Ávila, del que fue Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, dice: “La concordia fue posible”. Tras su fallecimiento el 23 de marzo de 2014 se han producido multitud de manifestaciones de respeto y de admiración por el importante trabajo que hizo entre 1975 y 1978, inspirado en la concordia y el consenso; se trató de una buena labor, encargada por el Rey, que consiguió cambiar el sistema político español transformándolo de dictadura en democracia. Fue una etapa de incertidumbres ante el futuro postfranquista: qué pasará; pero la razón y las cesiones de los grupos políticos y el sacrificio de numerosos profesionales ilusionados por la libertad la hicieron culminar con éxito. La transición supuso el final de una época y el comienzo de otra. La ley de Reforma Política de 15 de diciembre de 1976 fue el detonante que acabó con el sistema anterior que exigió convencer, para su autoinmolación, a las últimas Cortes “orgánicas”. Con la reconciliación, se inició el camino hacia la democracia; luego, se celebraron las elecciones generales constituyentes el 15 de junio de 1977, se aprobó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 e inmediatamente, se celebraron las elecciones de 1979. Las dos citadas elecciones las ganó UCD, presidida por Adolfo Suárez. Sigue leyendo

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