En el Palacio del Regente de la hermosa ciudad de Dubrovnik, situada en la costa de Croacia, figura la siguiente inscripción en el dintel de la puerta que da acceso a la sede del Pequeño Consejo: “Obliti privatorum publica curate”, que viene a significar: olvídate de tus intereses privados y ocúpate de los asuntos públicos. Dubrovnik fue una ciudad-estado desde el siglo XV hasta la invasión de Napoleón, siendo gobernada y administrada por un príncipe regente electo que dirigía la ciudad durante solamente 30 días para que, si tenía la tentación de hacer algo “extraño”, no tuviera tiempo de realizarlo; tuvo unos 3.500 regentes, sucesivos, a razón de uno al mes. Sigue leyendo
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