Se aproxima el 9N y el independentismo catalán no va a poder votar, legalmente, la consulta-referéndum sobre la independencia que, tan insistentemente, ha pretendido. Los separatistas han gastado muchos recursos públicos y esfuerzos mediáticos para “votar”. Han manipulado el sentimiento nacionalista, al que han exacerbado repitiendo el “España nos roba”; han querido deformar la Historia, han ocultado el desastre económico de su gestión diaria de gobierno y el drama que significaría la secesión al salir de la UE y del Euro; han olvidado admitir el hundimiento que sufriría la actividad comercial exterior porque la independencia supondría el establecimiento de aranceles en Europa (España incluida) y, lo peor de todo: han intentado dividir a la sociedad catalana entre los buenos catalanes y los otros, a los que llaman traidores, por pensar distinto y ser contrarios a la uniformidad que quieren imponer autoritariamente. Sigue leyendo
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