En el actual debate que provoca la convocatoria del 27-9, dada la inquietante amenaza de declaración independentista si triunfa la coalición Junts pel Sí, se apela a la cordura con argumentos que se enmarcan en lo políticamente correcto, es decir, tratando de no herirmoralmente a quienes vienen intentando ignorar las leyes en las que se sustenta la convivencia social y decidir sobre lo que afecta a todos los españoles, negándonos el derecho a participar en esa decisión. Recientemente argüía yo ante un moderado catalán que mi sentimiento por mi país, España, incluye los rasgos diferenciadores entre sus partes, uno de ellos era mi sincera admiración por Cataluña. Resulta empero que soy castellano-manchego. ¿Me quita tal condición el derecho a querer a Cataluña como parte esencial de España, por cuanto sin ella tanto España como Cataluña dejan de ser lo que son? Sigue leyendo
1 ComentarioArchivo por días: 4 septiembre, 2015
Un artículo de Felipe González en EL PAÍS
A los catalanes
Artículo publicado en EL PAÍS el 31/8/2015
Hace casi dos décadas que salí de la presidencia del Gobierno de España. No tengo responsabilidades institucionales ni de partido. He recuperado la sencilla condición de ciudadano, aunque en todo momento comprometido con nuestro destino común. Por ese compromiso con España, espacio público que compartimos durante siglos, me dirijo a los ciudadanos de Cataluña para que no se dejen arrastrar a una aventura ilegal e irresponsable que pone en peligro la convivencia entre los catalanes y entre estos y los demás españoles. Sigue leyendo
ComentarUn artículo de Antonio Elorza en EL PAÍS
Cataluña o el totalismo mágico
Artículo publicado en EL PAÍS el 24/8/2015
Hace 10 años, Artur Mas participó en una tertulia de Cuatro. Llamaba la atención que en momento alguno expresase sus opiniones personales o como líder de partido. Era Cataluña la que hablaba por su boca: “Cataluña quiere esto”, “Cataluña nunca tolerará aquello”, etcétera. Al serle hecha la observación que resultaba impropio asumir esa condición de portavoz, siendo además el suyo un partido de oposición minoritario, quedó por un momento desconcertado. Le salvó otro contertulio, hombre de orden, protestando por el desacato de que era objeto el ilustre invitado. Pero tampoco hacía falta la crispación del Estatut. En un congreso celebrado en la Universidad de Ohio en 2000, el filósofo Rubert de Ventós, pasado al independentismo desde que en su estancia en la Corte como senador se sintiera forastero (sic),desarrolló todo un discurso de ruptura con España cuyo supuesto emisor era una y otra y otra vez Cataluña. Me permití preguntarle si es que Cataluña, al modo de la Virgen, se le aparecía todas las noches para darle a conocer sus pensamientos. Hoy Mas afirma que quien vote contra él, vota contra Cataluña. Sigue leyendo
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