Tras las Elecciones Catalanas, el que las siglas CDC sean comunes para Convergencia Democrática de Cataluña y Comedia De Cataluña no es más que una casualidad.
Deja de serlo cuando el acontecimiento electoral catalán se convierte en una comedia de enredo, en la que la situación no es otra cosa que un vodevil, basado en los malentendidos y tergiversaciones que han establecido algunos protagonistas; y que rayan en lo grotesco cuando se analizan desde lo que Abraham Kaplan llamó la “dialéctica de lo Concreto”. Sigue leyendo
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