Hay luces y sombras políticas y económicas en España tras el verano de 2012. Los españoles estamos asistiendo a un espectáculo cuyos actores principales son representantes políticos de algunas Comunidades Autónomas que se resisten a los recortes presupuestarios. La manifestación del 11 de septiembre en Barcelona para conmemorar la Diada y para pedir un pacto fiscal terminó transformada en reclamación de independencia, cuando, tan sólo unos días antes, el Gobierno de CIU había pedido el rescate económico de Cataluña al Gobierno de España solicitando 5.000 Millones de Euros para atender vencimientos de pago. Por otro lado, el Gobierno de Andalucía no pide el rescate, de momento, pero sí un anticipo por liquidez de 1.000 Millones de Euros, sin concretar su destino.
Los ciudadanos españoles, que somos los contribuyentes, y los citados representantes políticos sabemos que España necesita recortar el gasto público pues el país no tiene capacidad para obtener mayor endeudamiento, que ya es del 100% del PIB, y no hay recursos para mantener el nivel de gasto y bienestar; y es obligado rebajar el déficit en 2012 al 6,30% del PIB que en 2011 fue del 9,00%. El Gobierno español y la U.E. han pactado objetivos de déficit que debemos cumplir, son: 6,3% PIB para 2012, 4,5% para 2013 y 2,8% para 2014. Los ciudadanos hemos comprendido esta situación dolorosa que exige sacrificios: ha habido incrementos de impuestos y nuevos recortes a los sueldos de funcionarios en el RDL 20/2012 de 13 de Julio y, lógicamente, habrá protestas; todo ello, y más, será necesario para salir de esta situación de postración económica y de tristeza ambiental para lo cual es imperativo reducir estructuras políticas y administrativas, eliminar órganos y entes superfluos (TV, fundaciones, empresas públicas suprimibles o privatizables) e incluso habrá que reducir gastos sociales.
En este entorno se produce el espectáculo de sombras y de resistencia a los ajustes pero, de otro lado, están surgiendo voces de esperanza y nuevas circunstancias dentro del marco del, tal vez, inevitable rescate económico. Estos hechos nuevos son:
PRIMERO.-
La reciente la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria de 27 de abril, Ley 2/2012 que parece produce efectos de control sobre las cuentas de las Comunidades Autónomas, que van ajustándose según dicen desde Hacienda. Se ha aprobado el FLA, Fondo de Liquidez Autonómico con 18.000 Millones de euros, destinado a ayudarlas y, en los últimos meses, el Estado ha pagado 30.000 Millones de Euros a proveedores con facturas históricas aparcadas en los cajones de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
SEGUNDO.-
La deuda española ha recibido el apoyo verbal europeo y sólo con el anuncio del BCE de la posible compra ilimitada de bonos españoles en el mercado secundario, ha producido una rebaja inmediata sobre la prima de riesgo, hasta 400 puntos. La única condición y esencial, reiterada hasta ahora por el BCE, es el control del déficit comprometido en el 6,30% en 2012. Esta condición “europea” es una condición “lógica” porque España no puede seguir gastando más que lo que ingresa. ¿No ven los gestores de las Comunidades Autónomas estas circunstancias?.
TERCERO.-
La visita de la Sra. Merkel el 7 de septiembre a España ha creado una fundada esperanza al anunciar el apoyo del gobierno alemán y de los mecanismos europeos del Fondo de estabilidad permanente (MEDE), que, por cierto, el Tribunal Constitucional de Alemania, en Karlsruhe, ha declarado ajustado al Derecho Constitucional alemán en sentencia de 12 de Septiembre de 2012.
Todos estos datos son positivos para España y para las Comunidades Autónomas, pero la manifestación “casi oficial” citada, organizada por la Generalitat, es penoso para el interés general de España y no será buena para la imagen de Cataluña. Hay que conservar el “seny”, siempre, y mantener la cabeza fría, especialmente en estos momentos; tensar la cuerda de la “relación” con el resto de España mezclando sentimientos y cuentas (vencimientos de deuda), crea un panorama que dificulta las posiciones y pretensiones. El Presidente Mas se ha equivocado, se ha radicalizado, no es el tiempo, ni es la forma y yerra con su planteamiento maximalista de todo o nada. Un buen paso para rectificar lo mal hecho sería dar transparencia contable, explicando los motivos de sus necesidades, porque los ciudadanos españoles pagamos los impuestos con los que se pagan todos los gastos públicos, del Estado y de las Comunidades Autónomas.
¿Por qué no informa y explica, a la vista de todos, en la TVE, los números de su comunidad, los compara con otras, comenta su gestión y esfuerzo por los ajustes realizados para cumplir el objetivo de déficit?. Tal vez, en alguna cuestión tenga razón. Los gobernantes deben cumplir las leyes, medir las palabras, no confundir a la población y respetar a todos los ciudadanos que somos los contribuyentes.
CONCLUSIÓN:
La mejor forma de que los ciudadanos contribuyentes conozcamos la situación real de las cuentas públicas del Estado y las autonomías es publicarlas, en detalle y formato comprensible; dar transparencia a cada gasto, cada ingreso, en tiempo real; así podremos comparar los ingresos y gastos de cada región con los que reciben otras CCAA y podremos contrastar la calidad del nivel de gestión y prestación de servicios públicos que pagamos con impuestos los españoles.