En Berlín, junto a la Puerta de Brandeburgo, está el memorial que recuerda el holocausto de los seis millones de judíos asesinados por los nazis, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El partido nacional socialista de Hitler llegó al poder en 1933, y ya desde entonces, antes por tanto del inicio de la guerra mundial, comenzó la persecución, opresión, coacción y robo de alemanes por el hecho de ser de religión judía. El vínculo identitario de los nazis fue el factor “contra el enemigo judío”. En otros nacionalismos el vínculo de unión es un enemigo “extranjero”, otra religión, o, como padecemos en España, en donde el vínculo identitario de los nacionalistas es “contra Madrid o España”. Sigue leyendo
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